Chocolate Infinito – Literatura SM

Creo que más de una vez he comentado lo mucho que me gusta leer sin saber nada del cuento/libro, sin leer la sinopsis ni buscar información. Con Chocolate Infinito así lo hice, aunque no lo leí antes sólo, lo hice con Laura a mi lado. Cuando terminé, tuve que explicarle el por qué de mis lágrimas.

Por supuesto, si os voy a hablar del cuento, tendré que contaros cosas sobre él. Si queréis vivir la misma experiencia que yo, dejad de leer e id a comprarlo).

Literatura SM nos trae un precioso cuento, escrito por Paloma Muiña e ilustrado por Betania Zacarías sobre el amor.

No se si a vosotros os pasa, pero hay días en los que lees y pareces el hombre de los micromachines. Cuando abrí Chocolate Infinito, sin embargo, como si supiera que debía ser así, empecé a leer despacio, recreándome en el texto tan descriptivo de Paloma. Leí con nostalgia sobre una preciosa Navidad, la de Paula, junto a su familia.

Pero las navidades del pasado año no fueron como a Paula le hubieran gustado. No hubo Belén, pues estaba en el trastero, y ya sabemos que para llegar al trastero hay que, por lo menos, escalar el Everest. Pero, más allá de los adornos, a Paula le faltó otra cosa durante la Navidad. Sus padres.

El día de Nochebuena, sus padres hicieron las maletas y se marcharon. Aquí empieza una sensación de congoja un tanto extraña, aunque Paula intenta rebajar la tensión con comentarios que nos harán sonreír.

Sus padres en la maleta llevan, entre otras cosas, ropa pequeñita.

Durante esos días, su abuela le pide que escriba la carta a los Reyes Magos. Ella ya lo había hecho, pero su abuela, sabiamente, le dice que hay demasiadas cosas, que no es la única niña del mundo y hay que dejar juguetes para los demás.

Así que Paula se queda con dos: una muñeca de pelo rizado y un Chocolate Infinito, que por más que chupes no se acabe nunca.

Chocolate Infinito - La carta

Triste, pues sabe que su abuela no habrá podido ir hasta el buzón mágico de los Reyes, Paula se despierta el día de Reyes. Y escucha el cacharreo. Y huele a melocotón. Y a sábanas limpias.

Eso sólo puede significar una cosa. Sale corriendo de su cama. Llega a la cocina. Se lanza a abrazar a sus padres y la ve, junto a sus padres: sus dos regalos de Reyes.

Chocolate Infinito - El regalo

Creo, estoy seguro, haber tenido esta conversación con Laura en alguna ocasión, ya que en la familia contamos con un primo adoptado. Sin embargo ya sabemos que a estas edades alguna información se pierde en el tiempo y la distancia.

Le pregunté si había entendido lo que había pasado. Por qué los padres de Paula habían tenido que irse lejos y que quién era esa niña. Me dijo que no.

Así que hablamos sobre el amor. El amor infinito que hay que tener para tener un hijo y el de más allá todavía para adoptar uno. Hablamos de que hay muchos niños que por diversas razones no tienen un hogar. Niños que no tienen la suerte que tenemos nosotros. Ni las oportunidades.

Y hablamos de la gente que les devuelve la vida. Que les da un hogar, una nueva oportunidad. Una familia.

Sólo puedo darle las gracias a Paloma por escribir este precioso cuento y darme pie para hablar con Laura sobre el amor.


Pd.: Nos podemos poner quisquillosos y decir que es una decisión bastante importante como para no haberla hablado con la niña pero, ey, ¡que es un cuento!

 

CHOCOLATE INFINITO

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