Dino Race

Hasta la llegada de “El Laberinto Mágico”, en casa había un rey indiscutible, y ese era Dino Race. Un juego en el que tienes que evitar quemarte el culo.

Somos unos dinosaurios muy monos que vivimos en la falda de un volcán (somos monos pero no muy listos) y nuestro objetivo es llegar al final del camino, antes que los demás, por supuesto, y antes de que la lava nos derrita.

Dinos

Lo primero que tenemos que hacer es coger las 13 losetas y montar un camino aleatorio, elegimos una pareja de dinosaurios, repartimos 5 cartas a cada jugador y elegimos el portador del huevo (que explicaremos más adelante). Cogemos tantas fichas de puntos como dinosaurios haya y ¡a jugar!

Todo esto es algo que la niña puede hacer perfectamente, así que empezamos muy bien, ya que en ningún momento tiene que quedarse mirando con tiempo de aburrirse.

set

Robamos cartas, tantas como dinosaurios tengamos en juego, jugamos todas las que podamos para ir avanzando o molestando a los rivales y terminamos por lanzar el dado. ¡Ay, el dado!.

Aunque antes diremos que en las cartas tenemos varias opciones, a parte de todas las de avanzar por cada tipo de terreno, contamos con un comodín y con cartas especiales como: Coletazo, para hacer retroceder a un dinosaurio enemigo, la favorita de Laura, sin duda; Lanza el huevo, para darle el huevo a otro jugador si lo tienes tú o hacerle una zancadilla al que lo tenga y que tenga que gastar dos cartas en su turno sólo para levantarse; Roba una carta, le robas una carta a un contrario.

Así que tiramos el dado al final de nuestro turno y pueden pasar varias cosas, que salga un símbolo de terreno por lo que quien se encuentre en él robará carta, que nos salgan “dos cartas”, así que todos robamos o ERUPCIÓN. Como os podéis imaginar aquí es cuando nos quemamos el culo.

Lava

¡Corred, insensatos!

Se van volteando las losetas cada vez que el dado entra en erupción, empezando por el volcán, claro. Si hay algún dinosaurio encima de la loseta, avanza una casilla pero se lleva una gota de lava, que le restará puntos al final. Si tienes el huevo, se lo pasas a otro jugador, pierdes todas tus cartas y te llevas una gota. Un chollo, oiga.

Cada vez que un dinosaurio llega al final, el jugador puede escoger los puntos que se lleva del montoncito que preparamos al principio. Puede parecer una tontería lo de elegir, en teoría siempre elegirías el más alto, pero es que si te llevas los dos del mismo color, tienes un +3, por lo que hay que pensar muy bien que hacer.

El huevo, no todo va a ser malo con el huevo. Si tu segundo dinosaurio llega a la meta teniendo tú el huevo, también te llevas puntos extras. Así que hay que hacer lo posible por no tener el huevo nunca hasta el final.

Dino Race es un juego pensado para niños a partir de 6 años. Como ya sabéis, Laura cuenta (de momento y por poco tiempo más) con 4, y como comentaba al principio, le encanta. Y lo sabe jugar muy bien.

Gracias a la llegada de El Laberinto Mágico me he dado cuenta de que sigue un patrón, le gustan los juegos en los que a ti (su contrario) te puede pasar algo malo. Este le gusta este porque te pilla la lava, te llevas millones de gotitas y pierdes. Y le gusta El Laberinto porque se te cae la bola.

Miedo le tengo cuando tenga edad para jugar al Munchkin.