Ella y la tarta

Ella y la tarta es una de las aventuras que tenemos disponibles gracias a Literatura SM sobre la famosa elefanta Ella, que además de entretener a los peques, nos da unos cuantos tirones de orejas. ¡Bien por el cuento!

Ella quiere ayudar a su madre en la pastelería pero, como muchas veces hacemos todos, esta no la deja. Estamos de acuerdo que manejar un cuchillo o un horno es peligroso, pero si no viviéramos en un mundo donde cada segundo cuenta y donde nos mirarían mal si prestáramos atención al desarrollo de nuestros hijos en cualquier ámbito, bien podría dejar que se acercara y cortar el pan o las tartas juntas.

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Pero bueno, hay clientes que no tienen por qué aguantar a una niña por ahí, así que la madre decide que Ella tiene que seguir barriendo para la eternidad, pues la escoba no entraña peligro.

Pero, ¡oh, no!… el Señor Banjo, el repartidor, se ha dejado olvidada una tarta que tenía que estar en el faro al medio día. Así que Ella, tan decidida a ayudar, monta en su bicicleta y con el remolque enganchado emprende (con el permiso de su madre, que al final ha tenido que claudicar) la gran aventura que será llevar la tarta por toda la isla hasta su destino.

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Y es que, claro, no va a ser un viaje tranquilo. Al principio del cuento nos dan un toque de atención (y bien dado) a los adultos, ahora toca el turno de los niños.

Ella se encuentra con su supuesta amiga Belinda, que le pide que la lleve y, aunque Ella le advierte que no tiene sitio en el remolque, esta se mete sin importarle lo que su amiga le dice.

Durante el camino se cruzan con varias personas. Ella se ofrece amablemente a ayudar a una vecina a llevar unos plátanos a un sitio que le pilla de paso, aunque como hace buen día, esta se lo agradece pero se niega.

La supuesta amiga Belinda hace parar a Ella y ofrece también ayuda a un vecino. El único problema es que la ayuda incluye cargar un buen montón de libros en el remolque ya bastante ocupado y pesado e ir hacia la biblioteca que no les pilla de paso.

Si esto ya nos va enseñando lo que no debe hacer una amiga de verdad, que es ofrecer lo que no es suyo y cuando encima perjudicas a la otra persona, todavía queda algo más. La supuesta amiga Belinda, a mitad de camino, decide que quiere ir a otra parte y se baja del remolque, dejando a Ella sóla con los libros y la tarta aun por repartir.

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Una joyita la muchachita. Como es normal, la pobre Ella acaba con problemas, pero por suerte la tarta sobrevive y tras acabar con el asunto de los libros, por fin podrá llevar la tarta a su destino.

Pero no iba a ser tan fácil. El remolque se suelta y la tarta vive su propia aventura al margen de Ella, recorre medio pueblo y a punto está de caer al agua. Por suerte, un buen vecino, el operario del puente levadizo, ayuda a Ella subiendo el puente justo a tiempo de parar el remolque.

Al fin, lógicamente, logra entregar la tarta a tiempo, y vuelve a casa muy contenta. Su madre, viendo que lo ha conseguido le da un delantal y le propone hacer un pastel juntas, a lo que Ella responde con un enorme sí, ya que lo que más le puede gustar es ayudar. Y ayudar no es más que pasar tiempo haciendo cosas juntos.

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EXTRA

Lo he conseguido, he logrado contenerme, he escrito el post sin hacer con “Ella” un “Quién juega en la primera base”.

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