La Isla Mágica

El mismo dilema de siempre cuando te vas de vacaciones, “¿qué cuentos quieres llevarte?”. Por suerte, hacía poco que desde SM nos había llegado La Isla Mágica, y para esta Semana Santa la elección ha estado fácil.

Siempre he dicho que le leemos los cuentos (como casi todo el mundo, supongo) antes de dormir, para que se vaya relajando. Pues bien, aquí SM nos lo ha puesto algo más difícil, y es que el anuncio en la portada de que es un cuento con solapas, se queda corto.

mapaches

Tras conocer al Lobo Lolo y desplegar las primeras solapas en su casa, emprendemos un viaje a través de la isla mágica donde vive. Tan mágica es, que nada más emprender el camino nos encontramos con una cierva que ha transformado a todo el mundo en mapaches (muy monos, eso sí). Aquí tenemos las dos primeras páginas donde perdernos, mirando los distintos animales y, en un futuro, habiendo leído ya el cuento, poder ir diciéndole que busque el mapache que lleve tal o cual complemento.

También contamos con páginas que se iluminan en la oscuridad, o un paseo bajo el mar en el que tendremos que seguir el camino de baldosas amarillas unas brillantes estrellas de mar. Todo ello, sorteando distintos peligros, como el laberinto en el que tendremos que evitar despertar a un gran oso.

Laberinto

Si con los mapaches no sabíamos a donde mirar, llegar a la página de los pájaros es un éxtasis visual. Aquí podremos tirarnos toda una tarde buscando el pájaro que tenga “el pico azul y las plumas verdes” o cualquier cosa que se nos ocurra, casi seguro que estará. Y no es algo que se nos haya ocurrido a nosotros, es que, si quieres avanzar, tendrás que encontrar un pájaro específico y un utensilio perdido para ayudar al hipopótamo y así poder cruzar por el agua.

Pajaros
Pero no todo va a ser mirar y pensar, lo que nos gusta a todos es interactuar, y además de las solapas, ¡tenemos una rueda!. Con ella podremos hacer un montón de combinaciones en el bar de un cocodrilo de dudoso gusto a la hora de vestir.

Rueda

En fin, que aventura tras aventura, iremos guiando a Lolo por toda La Isla Mágica hasta llegar a su destino, donde le espera una sorpresa que, por supuesto, no desvelaré.

Un cuento lleno de actividades y distintas formas de entretenerse, mucho más que un simple “cuento con solapas”. No sólo lo leemos por la noche, si no que ella misma lo coge y se entretiene mirando a las musarañas los mapaches o pájaros y dándole vueltas a la rueda pensando en cual será el próximo combinado que se tomará nuestro amigo Lolo.

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