Pathfinder: el juego de cartas con niños

Atención: este artículo fue escrito en 2016. Por aquél entonces sabía poco de juegos infantiles. Es importante decirlo porque aquí hablo sobre jugar con niños a juegos que no son, en principio, adecuados a su edad.

Mi postura, en la actualidad es bastante diferente a cómo actué por aquél entonces. Desde entonces he formado parte de la organización del Festival Internacional de juegos de Córdoba,  he sido responsable de la ludoteca infantil de las LES y he participado en otros tantos eventos. Formo parte de una asociación de juegos de mesa y administro un grupo de más de 25k personas interesadas en los juegos de mesa infantiles. Todas estas vivencias me han llevado a jugar con centenares de niños, a ver cómo se desenvuelven en una mesa (o juego libre) y es por estos motivos que, ahora, mi visión es diferente.

Un niño se va a divertir jugando con nosotros, sí, a lo que sea. Pero no porque le guste el juego o lo comprenda, si no por el simple hecho de estar jugando con nosotros. Sin embargo si les hacemos jugar a cosas no adecuadas a su edad, ni lo disfrutarán ahora ni, quizá, cuando llegue el momento, porque ya no querrán por el recuerdo que tengan del juego.

Cuando ponemos a niños de 5 años a jugar a Fábulas de Peluche, por ejemplo, lo hacemos porque nosotros no sabemos divertirnos con ellos como merecen. Porque no, no van a disfrutar el juego tal como deberían disfrutarlo. Les gustarán las figuras, moverlas a donde nosotros les digamos que las muevan… y ya. No entenderán la trama, no sabrán a qué estan jugando, simplemente los tendremos de compinches en lo que nosotros queremos jugar, sin pensar que, seguramente, le resultaría muchísimo más divertido jugar a Monza.

Dicho todo esto, no voy a borrar el artículo (por eso lo estás leyendo). Quede aquí como una muestra de que todos hemos pasado, en mayor o menor medida, por este proceso y que, por suerte, he sabido evolucionar y darle a mi hija un ocio alternativo y familiar acorde a cada etapa. Y por cierto, nunca más volvimos a jugar a Pathfinder después de aquella vez.

Para rematar, os dejo a alguien que sabe más de esto que yo y os lo explica en un vídeo muy interesante:

PATHFINDER

Lo primero que sientes al abrir la caja de “Pathfinder: El Auge de los Señores de las Runas” es miedo. Primero porque crees que viene defectuoso ya que sobre algo así como 4/5 partes de caja, aunque se te pasa al recordar que es la caja base y que ya la irás rellenando con las distintas aventuras que se venden por separado.

Luego vuelves a tener miedo cuando abres el manual y no te enteras de una… de nada.

Sí habéis venido aquí buscando información de cómo se juega, os voy a remitir a los que me enseñaron a mi a jugar mejor que el manual: La Mazmorra de Pacheco.

¿De qué voy a hablar yo entonces? (una pista, lo pone en el título). Pues veréis, el juego lo compré para tener algo a lo que jugar en mi mes de soledad. Uno de los pocos juegos que he comprado sin pensar en la niña, ya que es de edad recomendada +13 y, a parte de eso, un juego en el que necesitas saber leer.

Una vez volvimos a estar juntos, la niña ya había visto la caja por ahí rondando, me había preguntado por él, le insistí en que era para mayores y muy difícil (nada mejor para que se quiera interesar aun más). Y llegó el día en el que estaba dando vueltas por el salón y saqué el juego.

“¿Puedo jugar?”

Pues claro que sí. A ver, siéntate aquí. Mira, estos son los dos personajes con los que estoy viviendo una aventura. En esta ocasión, tras vencer a los malos, vamos a buscar tesoros y premios, pero con cuidado porque puede haber más malos escondidos.

Yo soy Valeros, un guerrero que lo mejor que sabe hacer es meter espadazos/hachazos, y tú vas a ser Lem, que lanza conjuros y es el más importante, porque además de hacer cosas por ti misma me ayudas en todo lo que no sea aplastar cabezas.


Ahora bien, ¿cómo juega una niña de 5 años que no sabe leer a un juego en el que tienes que leer las cartas? Pues leyendo tú, que seguro que no se os había ocurrido.

Bueno, a ver, el juego en si es muy fácil, se basa en explorar la localización (levantar una carta) y según lo que te salga llevar a cabo una acción tirando dados.

Así que, lo primero lo puede hacer perfectamente (y le encanta), explora la localización y BAM (como las cartas siguen un código de color puede saber qué tipo de carta es): UN MONSTRUO (por ejemplo).

Mención especial a cada vez que aparece un goblin y se escucha “¡un goblin, como los de “Dentro del laberinto!””

¿Segundo paso? ¡Tirar los dados! ¿A quién con 5 años no le gusta tirar 40 tipos de dados diferentes?. Le ayudamos a elegir el arma/conjuro con el que va a luchar y le decimos los dados que tiene que tirar y si tiene modificadores (en este caso sí porque mi partida ya va avanzada).

Así que tira el primer dado y suma los modificadores (a los profes de matemáticas les gusta esto) y seguimos así hasta que vemos que hemos superado (o no) la prueba.

¿Qué más puede hacer? Pues sabe, sin tener que leer, que existe un tipo de carta que te permiten volver a explorar. Eso sí, tiene que pensar si le vale la pena perder una carta pues la vida es nuestro mazo, así que dejamos que tome una importante decisión que le puede afectar en el futuro. Y no, no siempre van a lo loco.

En mi turno, por supuesto, dejo que tire los dados por mi, y si necesito ayuda en algo le digo las distintas opciones que tiene para hacerlo y ella puede elegir lo que quiera.

Pathfinder