Sherlock Holmes: Detective Asesor

Seguimos en la quincena de dispersión, en la que no tenemos niña, que sigue pasándoselo en grande en la playa, así que el juego de hoy es para eso, para jugar sin niños.

Sherlock Holmes: Detective Asesor, un juego de… pues de Sherlock Holmes. Un juego en el que lo primero que hay que hacer es pasar olímpicamente de las instrucciones: no jugar en grupo ni buscar conseguir una buena puntuación.

Aunque antes de seguir deberíamos dejar de llamarlo juego y llamarlo “libro de sigue tu aventura”, ya sabéis, esos que lees, y luego vas decidiendo tú como continuar la historia. No hay tablero, no hay dados y no hay fichitas que perder debajo del sofá.

Sherlock nos presenta un caso y nosotros debemos investigarlo. Para ello contamos con un mapa de Londres, una guía de la ciudad (una especie de páginas amarillas, para entendernos), periódicos y EL LIBRO.

Una vez expuesto el caso, nos ponemos a pensar y decidimos a quien ir a preguntar o que investigar, valiéndonos de la guía y el mapa localizamos la dirección a donde queremos ir y la buscamos en el libro. Ahí, si hemos sido listos, encontraremos pistas a través de descripciones de lo que vemos o conversaciones con los protagonistas.

No quiero extenderme mucho en la mecánica del juego, que ya hay mucho en internet sobre ello (es un juego antiguo), así que vamos a lo que sentimos nosotros al jugar.

Lo primero, como ya he dicho, es jugar, a ser posible, en pareja. Jugar en grupo creo que sería perjudicial para la experiencia (NUNCA, NUNCA lo hagas con un “cuñáo”, que al final sabes que con las tonterías te estropeará el juego). Y es que el problema del juego es que no es rejugable, por lo que debes intentar que cada vez que juegues a una de sus (en principio) 10 historias, sea una ocasión única y especial, con la mayor inmersión que puedas.

Por nuestra parte, yo me encargaba de leer y mi mujer de tomar las notas (tu letra no se entiende blablabla). Es importante preparar bien lo de las notas, a ser posible tarjetitas para cada personaje en lugar de una libreta que al final no sabes por donde has escrito unas cosas y otras.

En la primera historia, que es la única que hemos jugado, hemos invertido unas 3-4 horas. Quizá podría haber sido algo menos, ya que “no sabíamos” cuando terminar. Aunque teníamos más o menos claro lo que había pasado, seguíamos intentando buscar más pistas, hasta que nos estancamos y decidimos ir a ver las preguntas finales del caso. Pudimos responderlas a todas, y bien (¡yupi!), pero hasta que no lees las preguntas no sabes si debes seguir investigando más o no.

La puntuación. Como ya he dicho, PASAMOS olímpicamente del sistema de juego propuesto. En esta primera historia podría decirse que Sherlock (que es con quien compites) resuelve el caso casi en el enunciado, siguiendo muy pocas pistas. Para mi eso es un error, ya que te pierdes mucha historia y personajes maravillosos que te vas encontrando por el camino. Y, recuerda, una vez que has jugado “no podrás” volver a hacerlo, por lo que ya te has perdido esa aventura de ir de un sitio a otro y hacer descubrimientos.

Y lo más importante, lo compré por una sola razón, crear más complicidad entre nosotros. Y he de decir que ha sido un gran acierto. Entre trabajos y niña no tienes tiempo para la pareja y, el poco tiempo que tienes, lo pasas tirado en el sofá reventado de la vida y viendo la tele, porque te duele hasta el alma del cansancio.

Así que es una gran manera de estar juntos, mirándose (¡uala, que guapa eres, casi se me había olvidado!) y hablando entre vosotros.

Deseando volver a ponernos el monóculo, el reloj de bolsillo y salir a patear Londres en busca de más delincuentes.

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