Siempre Sentado En Mal Sitio – A fin de cuentos

Hace unas semanas recibía una carta (ay, qué bonito eso de recibir cartas) de Teresa Benéitez. En ella me contaba la historia que le llevó a escribir Siempre Sentado En Mal Sitio (publicado por A Fin De Cuentos). Y es que leyendo un artículo de Jacinto Antón, descubrió el curioso nombre de un comanche. Y ante la falta de más información, decidió inventarse una historia.

Esto ya de por si merecería un artículo sobre la inspiración, el fluir de la imaginación y el como crear a través de lo que nos encontramos en nuestro día a día. Pero no soy Pablo Giménez, así que vamos a centrarnos en el cuento.

Reconozco que solo con ver el nombre del cuento ya me entra la risa. Y la cosa mejora cuando empiezas a pasarlas páginas y descubres quien es Siempre Sentado En Mal Sitio.

Un pequeño comanche que no entiende el nombre que le han puesto. Nos encontramos así a un niño curioso, tanto por averiguar la verdad que se esconde tras su historia, como por todo lo que le rodea.

Y claro, conforme avanzamos las páginas descubrimos que ambas cosas están relacionadas y empezamos a gritarle al pobre (¿vosotros no habláis con los personajes de los libros?) “¿pero no ves que siempre estás sentado en mal sitio?”.

Cuento siempre sentado en mal sitio

Con unas letras claras para que puedan leerlo los peques por si mismos y magníficamente ilustrado por Enrique Heras, Siempre Sentado En Mal Sitio forma parte de la Colección ¡HU!, al igual que Un rey de quién sabe donde, donde encontramos álbumes con un humor de los de mantener la sonrisa durante todo el relato pero que además nos hacen pensar y descubrir no sólo quienes son los personajes de las historias si no nosotros mismos.

Porque, a veces, somos nosotros los que nos sentamos en mal sitio, y no está de más acudir a los que queremos para que nos enseñen el camino. O a sentarnos bien.

A fin de cuentos siempre sentado en mal sitio
¡Spoiler!
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