Sticky, desatascando el aburrimiento – Cayro

Sticky (Cayro) es un juego que nos tendrá pegados a la mesa. Uno de esos juegos que te demuestran que muchas veces “menos es más”, ya que necesita de muy poco para que pasemos muchos ratos de diversión

UN VISTAZO POR ENCIMA

Autor: No consta 🙁 | Ilustrador: No consta 🙁 | Editorial: Cayro The Games
  • ¿Quién? Peques de 5 en adelante
  • ¿Cuantos? De 2 a 5 jugadores
  • ¿Durante? 15 minutos aprox.
PUEDES SEGUIR LEYENDO, VER EL VÍDEO O CONVERTIR EL MUNDO EN UN LUGAR MEJOR HACIENDO LAS DOS COSAS

COMPONENTES

Y aquí está la magia del juego. Sticky se compone de 48 cartas (24 azules y 24 blancas con las mismas ilustraciones en unas y otras), 5 mini-desatascadores (o mini-ventosas, como os guste más llamarlos) y un tapete.

CÓMO SE JUEGA A STICKY

PREPARACIÓN

Separamos las cartas por color. Las de color azul las ponemos bocarriba en el tapete, mostrando los animales. Las blancas las dejamos en un mazo bocabajo al alcance de todos los jugadores.

Cada jugador elige el mini-desatascador del color que prefiera y comenzamos la partida.

DESARROLLO

Cada jugador en su turno volteará una carta blanca (ya sabemos que cuando un jugador tiene que girar una carta lo hace hacia afuera, para no ser él el primero en verla). Una vez que esté visible, todos los jugadores deberán buscar entre las cartas azules la misma ilustración que haya aparecido e intentar ser los más rápidos en coger la carta con el mini-desatascador.

FIN DEL JUEGO

Continuamos sacando cartas en orden y cogiéndolas hasta que hayamos vaciado el tapete. En ese momento el juego acaba y contaremos las cartas. El que más tenga será el ganador.

STICKY
PENSAMIENTOS FINALES

Un juego sencillísimo en su planteamiento, como muchos otros juegos de agudeza visual y rapidez, pero que con el añadido de los mini-desatascadores pasa a otro nivel.

Personalmente me chiflan los juegos con componentes que se pueden usar para otras cosas (como para hacer el pamplinas en twitter) y los mini-desatascadores se prestan mucho a ello. Además de que son de gran calidad y aguantarán bien los envites de los peques.

Sticky es un juego muy transportable. El tapete no es imprescindible para jugar y tanto las ventosas como las cartas las podemos guardar en una bolsita pequeña y cargar con ella sin problema.

Otro acierto del juego son las ilustraciones, entre las que hay algunas muy divertidas (soy fan especialmente de la vaca) y llaman la atención también de los niños. Uno de esos juegos que, cuando sale a mesa, nunca se queda en una sola partida.

Compartir